Presento un compendio profundo, estructurado y reflexivo desde una perspectiva psicoterapéutica y humanista, abordando la neurodivergencia conocida como TDAH no como una patología, sino como una variante evolutiva esencial.
El diagnóstico equivocado
En mi práctica psicoterapéutica, he visto a cientos de personas sentarse frente a mí cargando con una mochila invisible llena de etiquetas: «vago», «irresponsable», «disperso», «problemático». Llegan con el diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) como si fuera una sentencia de defecto, una confirmación médica de que sus cerebros están rotos. Sin embargo, al observar profundamente la fenomenología de estas mentes, la narrativa de la «enfermedad» comienza a desmoronarse.
Hace 33 años atrás, cuando empezaron a aparecer niñas/os con TDAH, nadie sabía nada. Entonces, los médicos psiquiátricos comenzaron solo hacer unas pruebas rudimentarias y a medicarles. Esto, provocó que muchas niñas/os, comenzaran a descomponerse del estómago, inclusive vómitos y una serie de consecuencias por las pastillas dadas a estas niñas/os.
Trataron el síntoma, no la causa
No se tomaron el trabajo los psiquiatras de analizar y ver la causa, sino que trataron el síntoma. Estas niñas/os vinieron con un propósito a este mundo. Hoy se sabe, que no es necesaria tomar medicación, sino que la sociedad hipócrita y señalativa, marcaron a esas niñas/os como: los vagos, incorregibles, perezosos, inestables, y un sinfín de cualidades erróneas han marcado sus vidas desde pequeños.
La sociedad en general, padres, docentes, no estaban preparados para esta clase de niñas/os que venían al mundo con un propósito.
Para entender por qué las personas con TDAH están en este plano existencial, debemos alejarnos del Modelo Médico de la Discapacidad, que localiza el problema dentro del individuo, y acercarnos al Modelo Evolutivo y Social. No estamos ante un error de la naturaleza; la naturaleza no comete errores con tanta frecuencia y consistencia (se estima que alrededor del 5-10% de la población mundial posee este neurotipo). Estamos ante una variante cognitiva, diseñada para un propósito específico que nuestra sociedad actual ha olvidado.
I. ¿Por qué han venido a este plano? La hipótesis del cazador
La razón de la existencia del TDAH en este plano terrenal no es al azar, sino la supervivencia de la especie. Durante el 95% de la historia humana, no vivimos en oficinas, escuelas o fábricas; vivimos en la naturaleza salvaje. En ese contexto, existían dos roles fundamentales que el autor Thom Hartmann popularizó: los granjeros y los cazadores.
La sociedad actual, fue construida por y para los «granjeros»: personas capaces de paciencia a largo plazo, rutinas repetitivas, planificación lineal y una gestión del tiempo cronológica y predecible.
Las personas con TDAH son los descendientes de los «cazadores». Han venido a este plano porque la humanidad necesitaba, y sigue necesitando, individuos con una arquitectura cerebral distinta:
- Monitoreo constante del entorno: Lo que hoy llamamos «distraibilidad» era, hace 10.000 años, la capacidad de notar el crujido de una rama (un depredador) o un cambio en el viento (una presa). Una atención que no filtra nada es esencial para la supervivencia en un entorno hostil.
- Impulsividad como acción rápida: En situaciones de vida o muerte, la deliberación es fatal. El cerebro TDAH está cableado para la acción inmediata ante el estímulo.
- Búsqueda de novedad: La dopamina, el neurotransmisor que regula la motivación y que funciona de manera diferente en el TDAH, impulsaba a los cazadores a explorar nuevos territorios, encontrar nuevas fuentes de alimento y expandir los horizontes de la tribu.
Han venido a este plano para ser los exploradores, los protectores y los innovadores. Sin la genética TDAH, la humanidad probablemente habría perecido en sus cuevas por miedo a salir o por falta de reacción ante el peligro.
II. ¿Cuál es su función en el mundo actual?
Si bien ya no cazamos mamuts, la función del neurotipo TDAH sigue siendo crítica, aunque a menudo invisibilizada. En un mundo que tiende a la estandarización y la burocracia, el TDAH actúa como un agente de caos creativo y renovación.
1. El pensamiento ivdergente y la innovación
El cerebro neurotípico, tiende al pensamiento convergente (buscar la respuesta correcta basada en datos previos). El cerebro TDAH, destaca en el pensamiento divergente (generar múltiples soluciones posibles a un problema). Su función, es romper paradigmas. Son los emprendedores, que ven oportunidades donde otros ven riesgos; son los artistas que conectan conceptos inconexos; son los científicos que desafían el consenso establecido. Su función, es evitar que la humanidad se estanque en la repetición.
2. Gestión de crisis
Paradójicamente, mientras que una persona con TDAH, puede paralizarse ante la tarea de lavar los platos, a menudo muestra una calma y claridad excepcionales durante una emergencia real. Su cerebro, crónicamente subestimulado en la vida cotidiana, se «enciende» y funciona a un nivel óptimo cuando el entorno, es caótico y urgente. Su función en el mundo es ser los pilotos en la tormenta: bomberos, cirujanos de trauma, corresponsales de guerra o líderes en tiempos de colapso.
3. La empatía radical y la sensibilidad
A menudo, se pasa por alto la desregulación emocional asociada al TDAH. Sin embargo, el reverso de esta moneda es una sensibilidad profunda. Muchas personas con TDAH, actúan como barómetros emocionales de sus entornos. Tienen la función de sentir lo que otros reprimen, actuando como el «canario en la mina», alertando sobre ambientes tóxicos o insostenibles simplemente siendo incapaces de tolerarlos.
III. ¿Por qué se les trata como enfermos cuando no lo son?
La patologización del TDAH, es un síntoma de una sociedad que valora la productividad industrial sobre el bienestar humano. Se les etiqueta como enfermos debido a una disonancia sistémica:
1. La tiranía de la normalidad estadística
La psiquiatría y la psicología tradicional, han definido la salud mental basándose en el comportamiento de la mayoría estadística. Si el 80% de la población puede sentarse quieta durante 8 horas realizando tareas repetitivas, se asume que eso es lo «sano». Cualquiera que no pueda hacerlo, es etiquetado como defectuoso. No se considera que quizás el entorno (estar 8 horas sentado) es lo antinatural, y que el TDAH es la respuesta saludable de rebelión ante un entorno opresivo.
2. El sistema educativo prusiano
Nuestras escuelas, fueron diseñadas en el siglo XIX para crear trabajadores de fábrica y soldados obedientes. Se premia la memorización, la quietud y la obediencia. El niño TDAH, que aprende a través del movimiento, la curiosidad y la práctica, choca frontalmente con este sistema. Al no encajar en el molde, el sistema prefiere medicar al niño para que encaje, en lugar de ensanchar el molde. Se les trata como enfermos, porque son inconvenientes para la estructura de poder actual.
3. El capitalismo de la atención
Vivimos en una economía que extrae valor de nuestra atención. Las personas con TDAH, con su sistema de dopamina ávido de estímulos, son vulnerables a las tecnologías adictivas. La sociedad crea el veneno (redes sociales, inmediatez) y luego culpa a la persona con TDAH por no tener la «fuerza de voluntad» para resistirlo.
IV. ¿Qué deben los TDAH enseñar al mundo?
Lejos de ser una carga, las personas con TDAH son maestros involuntarios, que portan lecciones vitales para la neurotipicidad y la sociedad en general.
1. La vida en el «Ahora»
El concepto del tiempo en el TDAH, es a menudo «Ahora» y «No ahora». Aunque, esto causa problemas de planificación, también encierra una verdad espiritual: la capacidad de inmersión total en el momento presente. Cuando una persona con TDAH entra en hiperfoco, nos enseña qué es el estado de «flow» (flujo), una fusión total con la actividad, donde el ego desaparece. Enseñan al mundo, que la vida se vive en momentos de pasión intensa, no en calendarios.
2. La autenticidad sobre la convención
Debido a sus déficits en las funciones ejecutivas que regulan la inhibición social, las personas con TDAH a menudo carecen de filtros. Dicen lo que piensan y muestran lo que sienten. En un mundo de máscaras sociales y diplomacia hipócrita, el TDAH enseña la valentía de la transparencia radical y la honestidad emocional.
3. La pasión como motor de vida
Un cerebro TDAH no funciona con «debería», funciona con «me interesa». Es un sistema nervioso basado en el interés. Esto, enseña al mundo una lección crucial: el ser humano no está diseñado para trabajar sin propósito. Nos recuerdan que la motivación no debe ser forzada mediante disciplina y castigo, sino encendida a través de la curiosidad y la pasión. Nos enseñan que el trabajo alineado con el propósito no cansa, sino que energiza.
4. La resiliencia y el perdón
La persona con TDAH, se cae mil veces. Olvida, pierde, llega tarde, comete errores «tontos». Y, sin embargo, se levanta mil y una veces. Han desarrollado una capacidad de resiliencia y de volver a empezar que es heroica. Enseñan al mundo que el error es parte del proceso y que el valor de una persona no reside en su perfección operativa, sino en su tenacidad y su corazón.
Ejercicios terapéuticos para personas con TDAH
Como terapeuta, el objetivo no es «curar» el TDAH, sino optimizar el entorno y la autopercepción.
Ejercicio 1: La re-traducción del léxico interno (Cognitivo-Emocional)
Objetivo: Combatir la vergüenza tóxica acumulada por años de críticas negativas y reformular la identidad.
Instrucciones:
- Toma una hoja de papel y divídela en dos columnas.
- En la columna izquierda, escribe las «etiquetas sombra» que te han dicho o que te dices a ti mismo (ej. «Vago», «Intenso», «Desordenado», «Obsesivo»).
- En la columna derecha, debes actuar como un traductor neurológico. Traduce cada defecto a su función neurológica o talento subyacente. No se trata de negar la dificultad, sino de encontrar la fuente de la energía.
Ejemplo:
- Sombra: «Soy un disperso, nunca termino nada. Traducción: «Soy un explorador nato con alta curiosidad. Mi cerebro escanea oportunidades rápidamente. Necesito sistemas externos para cerrar ciclos, no más fuerza de voluntad.»
- Sombra: «Soy demasiado intenso/dramático. Traducción: «Tengo una alta sensibilidad y pasión. Siento el mundo profundamente, lo cual es la base de mi empatía y creatividad.»
- Sombra: «Soy impulsivo. Traducción: «Tengo una capacidad de reacción rápida. Soy decisivo en momentos donde otros dudan.»
Tarea: Lee la columna derecha cada mañana durante 21 días.
Ejercicio 2: El menú de dopamina (Conductual)
Objetivo: Gestionar la búsqueda de estimulación de manera consciente en lugar de caer en comportamientos adictivos o destructivos.
Concepto: El cerebro TDAH tiene una baja transmisión tónica de dopamina. Constantemente busca «comida» (estímulos). Si no tienes un menú saludable preparado, comerás «comida basura» (scroll infinito en redes, azúcar, conflictos, gastos impulsivos).
Instrucciones: Diseña tu menú físico y tenlo a la vista.
- Entrantes (dopamina rápida y saludable – 5 a 10 min): Bailar una canción favorita, ducharse con agua fría, acariciar a una mascota, hacer 10 sentadillas, un chiste rápido, texturas sensoriales (fidget toys).
- Plato principal (flujo y satisfacción profunda): Trabajar en un proyecto creativo, deporte intenso, tener una conversación profunda, cocinar un plato complejo, jugar a un videojuego desafiante (con límite de tiempo).
- Guarniciones (para hacer tareas aburridas): Escuchar un podcast mientras limpias, música «binaural beats» mientras trabajas, trabajar acompañado (body doubling).
- Especiales (Novedad): Ir a un sitio nuevo, probar una comida exótica, aprender una habilidad nueva.
Tarea: Cuando sientas la inquietud del aburrimiento (el cerebro pidiendo dopamina), no agarres el teléfono automáticamente. Mira tu menú y elige conscientemente qué «comer».
Taller online: «Cazadores en la oficina: Comprendiendo la mente TDAH»
Público Objetivo: Familiares, parejas, empleadores y educadores de personas con TDAH.
Duración: 4 horas (Dividido en bloques para mantener la atención).
Desmontando el mito de la voluntad (45 min)
- Concepto clave: El TDAH no es un problema de saber qué hacer, es un problema de hacer lo que se sabe.
- Dinámica: «El Cerebro sin Frenos». Se pide a los participantes neurotípicos que intenten realizar una tarea cognitiva compleja mientras se les bombardea con estímulos auditivos y visuales aleatorios (simulando la falta de filtro sensorial).
- Objetivo: Generar empatía somática. Entender que distraerse no es una elección, es una incapacidad biológica de filtrar estímulos irrelevantes.
La química de la motivación (45 min)
- Concepto clave: El sistema de recompensa y la diferencia entre Importancia vs. Interés.
- Explicación: ¿Por qué pueden jugar videojuegos 6 horas pero no pueden enviar un email de 2 minutos? Explicación científica de los receptores de dopamina.
- Herramienta para el entorno: Cómo «gamificar» tareas para empleados o hijos con TDAH. La importancia de los plazos cortos y la retroalimentación inmediata.
El superpoder del hiperfoco y la ceguera al tiempo (45 min)
- Concepto clave: El TDAH no es déficit de atención, es atención desregulada (demasiada o muy poca).
- Estudio de caso: Análisis de figuras históricas y contemporáneas con TDAH y sus aportes.
- Estrategia: Comunicación efectiva. Cómo interrumpir a alguien en hiperfoco sin generar conflicto. El uso de relojes visuales (Time Timers) en lugar de relojes digitales.
Estrategias de convivencia y el modelo de fortalezas (45 min)
- Concepto clave: Acomodación razonable y la celebración de la diferencia.
- Dinámica: «Diseño de Ecosistemas». Los participantes traen un conflicto real (ej. «Mi marido pierde las llaves siempre») y, en grupo, diseñan una solución ambiental (poner un gancho visual gigante en la puerta) en lugar de una solución moral (regañarle para que sea más atento).
- Cierre: Manifiesto de la Neurodiversidad. Aceptar que el cerebro TDAH es necesario para el ecosistema humano.
Precio: 120€ pagando por Bizum Transferencia Bancaria
Inscríbete en: conexionmentalycorporativo@gmail.com



