La estafa de la Educación Pública
La estafa de la educación pública, explicada detenidamente para que abras los ojos de una vez por todas y por la que tantos luchan por tener una educación pública, que se plantea en todos los países globalmente es algo ase, como que los Rockefeller, compraron la educación para fabricar obreros obedientes en aquellos viejos tiempos. Y los gobiernos… Aplaudieron, aplauden y aplaudirán. Hoy, memorizar es más importante que pensar, y cuestionar, es casi un delito. ¿Casualidad… o diseño perfecto para mantenerte callado?
Si hay algo que observo constantemente, más en estos sistemas educativos, me asombra cada vez más y a la vez me molesta mucho, porque no se tiene en cuenta ni la parte educativa-formación del humano ni la faceta emocional. Soy docente desde hace 39 años, amén de ser psicoterapeuta. Hace casi 40 años atrás se formaban humanos, hoy se forma a analfabetos obedientes y a los líderes les conviene en todo sentido. Es verdad, que es un tema para debatir y muchos opinarán lo contrario, pero a las pruebas me remito
Lo que alguna vez se defendió como “educación pública gratuita y universal”, ha terminado convirtiéndose en un mecanismo de domesticación colectiva. Ya no se trata de expandir la mente, sino de reducirla a un manual de grado. Ya no se trata de formar ciudadanos críticos, sino de moldear trabajadores sumisos con poca instrucción y verborragia educada. Y lo más preocupante: ya no se trata de despertar al ser humano integral, sino de apagarlo desde la infancia.
Un sistema diseñado para obedecer
No es conspiración, es historia. John D. Rockefeller, uno de los magnates más poderosos de la historia moderna, no financió la educación pública por altruismo, sino por conveniencia. El objetivo, era claro: crear un sistema que produjera mano de obra dócil, obediente y fácilmente reemplazable. Claro, esto jamás lo has pensado o se te ha pasado por la cabeza que a raíz de un magnate explotador, quería que las personas fueran analfabetas por más que hicieran la primaria, secundaria y optativamente ir a la universidad o a una formación profesional.
En lugar de fomentar la creatividad, la innovación y el pensamiento crítico, el modelo educativo adoptado a nivel global se centró en:
- Memorizar información sin entenderla.
- Reproducir contenidos sin cuestionarlos.
- Premiar al obediente y castigar al curioso.
¿Resultado? Generaciones enteras de estudiantes que saben repetir, pero no saben reflexionar; que saben obedecer, pero no saben decidir. Aunque hoy en día son pocos los estudiantes que han despertado o se interesan más allá de lo ofrecido por maestros y profesores.
La pregunta que todos deberíamos hacernos, es: ¿a quién le conviene que la sociedad funcione así?
La educación emocional, la gran ausente
Desde la psicoterapia, lo que más me duele, es observar cómo los sistemas educativos ignoran sistemáticamente la dimensión emocional del ser humano. Se habla de logaritmos, fórmulas químicas, guerras pasadas y sistemas políticos, pero nadie enseña a un niño a:
- Manejar la frustración.
- Resolver conflictos sin violencia.
- Conocerse a sí misma/o.
- Cuidar su salud mental.
- En tener actitudes positivas
- Saber resolver problemas o situaciones
El resultado, es una sociedad plagada de adultos con títulos universitarios, pero sin herramientas emocionales para gestionar sus relaciones, sus miedos y sus heridas internas.
La escuela y la universidad no enseñan a vivir, enseñan a sobrevivir dentro del molde social que conviene al sistema, se entiende?
De la educación como liberación… a la educación como control
Históricamente, pensadores como Sócrates, Paulo Freire o Montessori, planteaban que la educación debía ser un acto de liberación. Se trataba de aprender a pensar, a descubrir el mundo desde la curiosidad, a construir sentido en comunidad.
Pero, esa visión fue arrinconada por otra: la de la educación como fábrica de obediencia. Un espacio, donde lo importante es el horario, la asistencia, las calificaciones y el cumplimiento de reglas. Si lo vemos bien, es una educación retrógrada.
El castigo físico (cintos, chanclas, cachetadas, reglazos) se ha ido reemplazando por castigos emocionales:
- La burla del docente al estudiante.
- El bullying sin contención.
- El sistema de notas como etiqueta de valor.
- Aplaudir al estudiante que habla mal sin dicción.
- El ovacionar de los padres que apoyan esta versión de modelo culpando al maestro o profesor por no aprobar a su hija/o a como dé lugar.
El resultado, es el mismo: niños y jóvenes que aprenden a callar, no a hablar y si hablan es para decir tonterías, apoyando lo que el adulto le marca como referencia y afirmación ; que aprendan a obedecer, no a pensar; inclusive a que aprendan a competir y a echar culpas a otros, no a colaborar y ser responsables.
Después de la pandemia: un despertar colectivo
La pandemia, vino a desnudar las falencias de la educación pública. De repente, el aula tradicional desapareció y los niños, pasaron a depender de pantallas y conexiones digitales. Allí quedó en evidencia que:
- Muchos docentes, no tenían formación real en pedagogía digital.
- Los programas académicos, eran obsoletos frente a la realidad cambiante.
- Lo emocional estaba completamente olvidado.
Sin embargo, también ocurrió algo positivo: muchos padres, alumnos y docentes, comenzaron a cuestionar seriamente el modelo. Comprendieron que la educación, no puede seguir siendo solo memorizar contenidos y aprobar exámenes, sino que necesita ser replanteada desde lo humano, lo creativo y lo crítico.
El costo emocional de la estafa educativa
La estafa de la educación pública, no se mide únicamente en términos de ignorancia académica, sino en el daño psicológico y emocional que genera.
- Adultos que no saben decir “no” porque siempre obedecieron y sino se sienten culpables.
- Jóvenes con miedo a equivocarse, porque fueron castigados cada vez que se salieron del guión.
- Profesionales con títulos pero sin propósito, porque nunca se les permitió explorar sus dones y talentos
Como psicoterapeuta, lo veo a diario: personas que no saben qué quieren de la vida, porque toda su existencia giró en torno a lo que otros (profesores, padres, jefes) les dijeron, que debían hacer. Tomar decisiones para ellas/os mismas/os no estaba en los planes, porque se consultaba a los mayores qué era lo mejor.
¿Cómo sanar esta herida?
Sanar, no significa destruir la educación pública, sino transformarla desde la raíz. Necesitamos un modelo que incluya:
- Educación emocional como pilar, no como anexo.
- Espacios de pensamiento crítico y debate libre.
- Reconocimiento de talentos individuales (no todos sirven para lo mismo).
- Formación para la vida: comunicación, empatía, finanzas personales, gestión emocional.
La clave, está en pasar de una educación que forma obreros obedientes a una educación que forma seres humanos libres, críticos y conscientes.
Ejercicio 1: “La educación que me marcó”
- Toma papel y bolígrafo.
- Escribe tres recuerdos significativos de tu etapa escolar o universitaria.
- Identifica:
- Qué aprendiste en ese momento.
- Cómo te hizo sentir.
- Qué creencia formaste a partir de esa experiencia.
- Reflexiona: ¿esa creencia me ayuda hoy o me limita?
👉 Este ejercicio permite comprender cómo la educación influyó en tu identidad y en tu forma de ver la vida.
Ejercicio 2: “Mi nueva definición de educación”
- Escribe en una hoja la frase: “Para mí, la educación debe ser…”.
- Completa con lo que realmente consideras vital: libertad, curiosidad, emociones, creatividad, pensamiento crítico.
- Redacta un párrafo con tu propio concepto de educación.
- Compártelo con alguien más (amigo, colega, hijo) para abrir debate.
👉 Este ejercicio, ayuda a desaprender lo impuesto y crear un nuevo paradigma personal de lo que significa educar.
Taller: “La gran estafa de la educación pública: abrir los ojos para transformar”
Objetivo
Ofrecer un espacio de reflexión y acción para comprender cómo la educación pública moldea la mente y la emocionalidad, y cómo podemos transformarla desde lo personal y lo colectivo.
Contenido
- Breve historia de la educación pública y su manipulación.
- Cómo impacta emocionalmente en niños, jóvenes y adultos.
- Herramientas de reprogramación y resiliencia educativa.
- Estrategias para aplicar en el aula, la familia y la vida cotidiana.
- Ejercicios prácticos de pensamiento crítico y educación emocional.
Modalidad
- Online vía Google Meet.
- Duración: 2 horas interactivas.
Precio
- 65 € por persona.
- Pago por Bizum un día antes del taller.
- Inscripción confirmada enviando comprobante a conexionmentalycorporativo@gmail.com.
👉 Incluye material PDF y ejercicios
Conclusión
La educación pública, tal como está planteada hoy, es una estafa silenciosa que roba a generaciones enteras su capacidad de pensar, de sentir y de vivir en libertad. No es casualidad: es un diseño que beneficia a quienes prefieren sociedades obedientes antes que libres.
Como docente y psicoterapeuta, sostengo que es urgente despertar: dejar de aplaudir sistemas que nos limitan y comenzar a crear espacios educativos que formen seres humanos completos, críticos y conscientes.
La verdadera revolución educativa no comenzará en los ministerios, sino en cada uno de nosotros: padres, docentes, estudiantes y ciudadanos que decidan no aceptar más una educación que anestesia en lugar de despertar.
La pregunta que dejo abierta es: ¿seguirás aplaudiendo la estafa, o empezarás a construir una nueva forma de educar?



